“Hay que crear una marca de España como país de congresos”
El principal motivo de sus viajes son los negocios, las reuniones,
los congresos, pero eso no impide que cada uno de estos turistas
gaste una media de 600 euros diarios en ciudades de más de un millón
de habitantes en hoteles, restaurantes y actividades de ocio de todo
tipo. No en vano, el turismo de negocios genera cerca de 4.000
millones de euros anuales, aunque dista mucho de “estar a la altura”
de otras actividades turísticas. Para analizar y dinamizar este
sector, ha nacido la Fundación para la Promoción del Turismo de
Negocios, pero sobretodo para poner el acento en la necesidad de
unir esfuerzos para crear marca de país y que España sea reconocida
a nivel mundial como país de congresos y reuniones.
¿Por qué una fundación para promocionar el turismo de negocios?
Fernando
Armendáriz.-
El turismo de negocios es un segmento de extremada potencialidad
económica, en tanto que es la estrella del turismo en gasto por día
del turista. El gasto que efectúa el hombre de negocios cuando acude
a un congreso o a una reunión es mucho más alto que el de cualquier
otro turista. Estamos en presencia de un segmento turístico de alta
potencialidad y rendimiento. Por causas que habrá que investigar
suficientemente, el turismo de negocios en España no está a la
altura de las otras especialidades turísticas donde nuestro país se
desenvuelve magníficamente. Hay que saber qué pasa. Ésta es una de
las causas que impulsa a establecer un foro, una fundación, un lugar
de encuentro, en el que se investigue y analice este aspecto. La
fundación se utiliza como instrumento asociativo, como punto de
encuentro, puesto que el ánimo de lucro no existe, por lo que se
trata de hacer aportaciones para un beneficio general.
¿Se hacen ya alguna idea de las causas por las cuales el turismo de
negocios se ha quedado rezagado en España?
Fernando
Armendáriz.-
Es necesario que los distintos actores se conciten para ser
conscientes de su comportamiento. Hay cantidad de foros e
instituciones donde se hace esta función, pero varía mucho a que se
haga en un foro sin ánimo de lucro. La distensión que se puede
conseguir en un lugar de encuentro que se desarrolla en el ámbito
del tercer sector, sin beneficio, es mayor, es mucho más fácil la
comunicación. Es necesario que estos actores conciten esfuerzos y
consigan desarrollar aquellos aspectos por los cuales no se
desarrolla el turismo de negocios. No existe una marca de España
como país de congresos y es necesario crearla. Hay una dispersión de
los esfuerzos.
Por otro lado, las empresas organizadoras de congresos en España y
las empresas organizadoras de eventos, que las hay y muy buenas, no
tienen la dimensión adecuada ni un espíritu de colaboración entre
todas ellas. Si estas circunstancias se dan, qué duda cabe de que se
podrán producir grandes eventos en España.
"El mercado se encargará de echar fuera a las empresas que no estén
dimensionadas"
Sin olvidarse del turismo “convencional”, en tanto que el ocio tiene
mucho que ver con el turismo de negocios…
Fernando
Armendáriz.-
Efectivamente, lo que caracteriza al turismo de negocios es la unión
entre el negocio y el ocio. Este tándem va estrechamente unido en
esta actividad, no se conciben nunca reuniones de trabajo sin una
parte más o menos importante de ocio. Y qué duda cabe que España
tiene las circunstancias y las posibilidades para que el ocio y los
negocios puedan refundirse en una actividad satisfactoria. España
tendría que ser una de las primeras potencias en este segmento
turístico.
¿Qué carencias habría que cubrir para que esto fuese así?
Fernando
Armendáriz.-
No, no… Carencias naturales o estructurales no existen, es al
contrario, hay una suficiencia de estructura, hotelera,
organizadora, hay una imaginación portentosa, hay unas situaciones
naturales idóneas y hay unas posibilidades de ocio extraordinarias.
Las carencias están en la conjunción de todos los esfuerzos para
crear marketing y publicidad, para crear las condiciones de
conocimiento suficiente para que se alcancen las cifras que en otros
segmentos turísticos ya se han alcanzado. Por lo demás, existe todo
lo necesario y no tiene sentido estar cuatro pasos atrás. En el
momento en el que se haga la promoción, los resultados serán
portentosos.
¿Hay algún ejemplo a seguir, es decir, una ciudad que se pudiera
tomar como modelo?
Fernando
Armendáriz.-
Bueno, ahí siempre nos marcan el camino los americanos, por ejemplo,
la promoción que Las Vegas hace de sí misma partiendo de la nada y
cómo consigue situarse en el mundo como un primerísimo destino. Es
cierto que ofrece un ocio muy significativo y que tiene una
estructura hotelera como pocas veces se va a encontrar en el mundo,
pero también es cierto que ha hecho una promoción de sí misma
extraordinaria. Pero todo estriba en la unión de esfuerzos y en el
dimensionamiento de las empresas. No se puede competir, ni en España
ni fuera, con empresas no suficientemente dimensionadas. El mercado
se encargará de echar fuera a todas aquellas empresas que no lo
estén. Por eso, la unión, la fusión, la absorción, la colaboración,
las joint venture o las UTE son de extraordinaria importancia para
poder producir eventos con una gran imaginación.
Por lo que ha podido comprobar, ¿cómo perciben las empresas esta
idea?
Fernando Armendáriz.-
La fundación es muy reciente, estamos en una primera etapa, pero yo
creo que dará el resultado buscado porque los encuentros que se han
ido produciendo son satisfactoriamente recibidos, son aprobados por
las personas que acuden a ellos. Aunque la cosecha lleva su tiempo.
Además, estamos en un país donde el individualismo tiene su
importancia.
Estefanía Pérez
