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Juan Luján. Director de Crónica del Turismo

 

Volando a ras del suelo

Aunque se veía venir, los recortes anunciados en Spanair han caído como un jarro de agua fría sobre una plantilla que ha vivido meses de angustia e incertidumbre desde que la propietaria - la escandinava SAS - puso en venta la compañía. Iberia y un grupo catalán pujaron por ella, pero no ofrecieron tanto como pedían los suecos que, al final, decidieron continuar con su filial mallorquina. Se evitó así un más que posible traslado de la sede a Barcelona, pero no lo que ya se anunció entonces: un plan de viabilidad o, lo que casi siempre es lo mismo, un reajuste que se concreta ahora en 1.100 despidos, prácticamente uno de cada tres trabajadores, y la anulación de las nueve rutas más deficitarias. De este modo se pretende ahorrar 90 millones de euros en 2009, lo que haría posible reemprender el vuelo hacia una rentabilidad que desde Estocolmo dieron por perdida hace tiempo.

¿Cómo se ha llegado a esta situación? Spanair lleva volando veinte años, durante los cuales ha transportado a más de cien millones de pasajeros. Fue una de las dos compañías españolas que a mediados de los noventa rompieron el monopolio de vuelos regulares de Iberia, haciendo gala, siempre, de una buena puntualidad. Muy pronto extendieron su radio de acción a rutas europeas y transoceánicas, lo que la convirtió en una pieza clave para la expansión de SAS tras hacerse ésta con la totalidad de sus acciones. Sin embargo, en los últimos tiempos, el incremento constante de los costos -principalmente el combustible- hizo mella en la cuenta de resultados, por lo que la empresa matriz decidió replegarse en el mercado escandinavo y dejar en otras manos a los mallorquines. El final todavía no está escrito, pero ya se intuye: una compañía más reducida y con menos servicios.

Evidentemente, no corren buenos tiempos para las compañías aéreas. Hace muy pocas fechas, Juan José Hidalgo, el presidente de Air Europa preveía un incremento de tarifas y un probable descenso de pasajeros para el próximo otoño. En Alemania, algunas de las principales compañías aéreas turísticas han anunciado su fusión. Lo mismo que en España acaban de hacer Vueling y la recién nacida Clickair (filial de bajo coste de Iberia). Para muchos, el low cost se ha acabado o está en vías de extinción. En lo poco que llevamos de siglo, el sector aéreo ha vivido ya dos grandes crisis. La primera como consecuencia del 11-S y ahora por culpa del petróleo. Estamos ante un reajuste que va a afectar a todo el transporte.

¿Hasta dónde resistirá el turismo? De sobras sabemos la estrechísima relación que hay entre turismo y compañías aéreas. Y lo que ocurre en Spanair no augura nada bueno