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 Juan Luján. Director de Crónica del Turismo

'Menos puente aéreo'

El descenso de los pasajeros del puente aéreo es, al mismo tiempo, consecuencia de un gran éxito, el del AVE Madrid-Barcelona, y de algunos parámetros insalvables para Iberia, como la comodidad del viaje y los desplazamientos por autopistas saturadas para ir y venir de los aeropuertos. La caída del billetaje de septiembre un 40% con relación al mismo mes del año anterior no tiene otra explicación. En cambio, los efectos que sobre la disminución del pasaje ha tenido la crisis económica no deben ser tan importantes como dice Iberia porque el AVE, que los usuarios consideran un servicio caro, registró una ocupación similar a la de antes de las vacaciones.

La acomodación del tipo de aviones a la demanda y la frecuencia de los horarios son, al mismo tiempo, factores que dan un juego relativo, en especial este último. Si Iberia optara por contraer drásticamente las frecuencias, renunciaría a una de las armas que tiene para competir, porque para determinados segmentos de usuarios --ejecutivos, viajeros que enlazan con otros vuelos con salida desde Barajas--, el avión sigue teniendo algunas ventajas.

El fenómeno no es exclusivamente español, aunque se hace más patente en Iberia porque durante años el puente aéreo operó en régimen de monopolio y, cuando hubo de competir con la oferta de otras compañías, el arraigo del servicio aseguró la rentabilidad del mismo. El ferrocarril de alta velocidad es otra cosa: para muchos especialistas, es el medio del futuro para el transporte de viajeros que cubren distancias cortas y medias. Se trata de una cuestión de idoneidad más que de gestión, y la oferta de las líneas aéreas debe modularse de acuerdo con este dato