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 “Low cost”  La rebelión.

Una parte de la estructura central sobre la que se sustenta el negocio del turismo está cabeceando, ya que el cliente se ha revelado y no acepta los esquemas de funcionamiento tradicional. El usuario busca impulsivamente un nuevo modo de disfrutar de sus vacaciones. Las vacaciones basadas en el paquete del turismo de masas y todo ello dirigido a través de los touroperadores, está dejando paso a un tipo de turismo más autónomo y que se organiza a través de Internet, fenómeno cada vez más decisivo.

Hace una década, el sector de la aviación empezó a desarrollar las compañías aéreas “low cost”, muy pocos podían imaginar que provocaría una convulsión en el mundo del turismo. Hoy en día son la revolución del mercado.

El concepto de bajo coste se está generalizando, produciendo cambios profundos en los mercados emisores y receptivos; ya no sólo afecta al mundo de la aviación sino también a todos los servicios en destino. El bajo coste es una cruda realidad; el patrón de estas compañías aéreas ya se está aplicando en otros ámbitos del negocio; con bajo coste de operación, productos simples, modulables, moldeables y sobre todo, adaptados a la demanda.

El cliente solicita conceptos “low cost”, como lo demuestra el hecho que sólo en nuestro país las compañías de este tipo ya acaparan el 93% del nuevo tráfico aéreo hacia España, y se han apoderado del 21% del mercado de pasajeros domésticos. El turista llega a los destinos bajo esta fórmula. El primer ejemplo de esta irrupción en otros servicios lo tenemos en el de alquiler de coches: Easycar, fue la primera empresa de “rent a car” que se ajustaba a estos conceptos, sus competidores auguraron un futuro incierto, porque aseveraban que el cliente no aceptaría el tener que desplazarse fuera del aeródromo para recoger o dejar el vehículo, la realidad es que se ha consolidado y su desarrollo ha sido espectacular en los destinos turísticos.

En el transporte es donde el concepto ha cuajado con solidez y fuerza, de hecho no existe ninguna iniciativa en curso de desarrollo empresarial que no se base en un sistema con dichas premisas. Por nombrar algunos ejemplos; la atracción del concepto también ha llegado al trasporte marítimo, las empresas de ferries comienzan a intentar aplicar esta filosofía en sus culturas.

El gran coloso, TUI y algunos otros, ya han desarrollado las agencias de viajes low cost. En Europa ya hay compañías de trenes trabajando en algunas de sus rutas bajo esta modalidad y en el mundo hotelero, Easydorm se lleva la palma como pionero de esta nueva receta empresarial.

En el mundo de la aviación, el bajo coste se ha adueñado de todo el sector, ya no se contempla la creación de una nueva compañía si no es bajo esta nueva concepción. Las compañías tradicionales no pueden sobrevivir a la competencia y por ello se están transformando. De momento los más perjudicados de esta rebelión son los propios touroperadores y por ello los grandes grupos se están adaptando a los nuevos tiempos.

Evidentemente la estrella y herramienta principal en este nuevo sistema de negocio es realizar la reserva y el pago a través de Internet, (dedicaremos en un próximo articulo especial atención a la comercialización y propagación de Internet en el mundo del turismo).

El turista europeo busca el ahorro económico y de tiempo. El poder de Internet y los millones de pasajeros que mueven estas empresas comienzan a dar la razón a quienes piensan que el verdadero poder es el controlar y canalizar al cliente por Internet. Es evidente el atractivo que la palabra y el concepto implícito ejerce en el mercado. Con la fórmula de dar un producto simple y sin complicaciones, en donde el cliente puede posteriormente añadir todo lo que quiera, pagando suplementos.

El nuevo concepto de “low cost”, no significa necesariamente que quien use esta formula de viaje sea un turista de bajo poder adquisitivo. 

 Miguel Ángel González Suárez. Presidente FECITEN