|
Parador de Turismo de Mojácar (Almería)
Inaugurado
hace ahora 42 años (1966), el Parador de Turismo de
Mojácar (Almería) reabrió sus puertas el pasado 25 de
julio tras unas profundas obras de remodelación, que se
han prolongado a lo largo de dieciocho meses y han
supuesto una inversión superior a los 8,2 millones de
euros.
A
dos kilómetros de Mojácar, sobre un terreno de 32.000
metros cuadrados, se halla ubicado el Parador, con una
superficie construida de 5.100 metros en forma
escalonada, siguiendo el desnivel del suelo. En su
origen contaba con 24 habitaciones, que con los años se
convirtieron en las 98 actuales, todas con amplia
terraza y vistas al mar o al estupendo jardín. En 1990
se construye un edificio de convenciones con capacidad
para 250 personas y el resto del espacio lo forman
grandes terrazas con piscina, y amplias zonas
ajardinadas, desde las que se puede contemplar una
espléndida panorámica sobre el horizonte marino.
El proyecto de renovación, a cargo del equipo técnico de
Paradores, ha consistido en la remodelación de las zonas
comunes interiores y de la mitad de las habitaciones
(las que miran al interior y que no habían sido
remodeladas en la anterior intervención). El
establecimiento, en su totalidad, también ha sido
redecorado y su imagen se ha refrescado, mejorando la
sensación de contacto con el entorno, cuajado de
vegetación y al borde mismo del Mediterráneo.
Asimismo, el establecimiento ha mejorado su eficiencia
energética, gracias, entre otras medidas, a la
instalación de paneles solares que permiten un ahorro en
el consumo de gas natural de hasta el 90% en verano y el
70% en invierno o de un sistema de gestión de la
climatización, que relaciona, de forma automática, la
puesta en marcha o parada del aire acondicionado con la
apertura de puertas y ventanas.
El
cambio radical del caserío piramidal que ocupa el
Parador de Mojácar, se hace visible desde la entrada,
ahora enmarcada en un patio decorado con mármoles de la
zona, con pequeños estanques bajo la sombra de los
naranjos que refrescan el cálido ambiente almeriense, y
desde el que se accede a la nueva recepción, donde
además del nuevo mobiliario también destacan los nuevos
solados, en barro con recercado de madera de iroco, que
se repite en la totalidad de las zonas comunes, mucho
más luminosas gracias a una decoración más ligera con
muebles de líneas rectas, en materiales nobles como
roble, cristal y acero, con textiles en tonos tierra y
azules que rememoran la importancia del desierto y el
mar como influencia en la zona.
Los nuevos ventanales, aún más amplios, hacen de las
zonas comunes grandes escaparates al Mediterráneo, tanto
el restaurante, ahora dividido en tres zonas (sala de
servicio, zona acristalada y terraza hacia el mar), como
el bar y los salones sociales que han sido redecorados y
se ubican en torno a un jardín interior plantado de
cactus. El alzado de techos en las zonas que lo han
permitido ha posibilitado el uso de lámparas colgantes
como mejora de la iluminación. En las paredes, una
importante colección de pintura española, en la que
sobresale un César Manrique que preside el salón social,
además de un paisaje de María Antonia Dans que pone el
contrapunto a un antiguo mueble de farmacia,
convenientemente restaurado.
Las
amplias habitaciones, repartidas en dos plantas del
edificio principal y en los bloques que ocupan la parte
baja del jardín, se han visto mejoradas, con nuevos
ventanales, que ocupando toda la pared aumentan la
sensación de luz. Los baños han sido remozados y se ha
actualizado el mobiliario, ahora en líneas rectas de
roble blanqueado combinado con laca de color arena o
tierra. Asimismo se han igualado los solados de
habitación y baño usando porcelana en color beige. La
iluminación se ha mejorado con el uso de focos de
superficie y el uso de lámparas de apoyo de moderno
diseño. El uso de los edredones y mantas en tonos
beiges, turquesas y azules, así como las alfombras de
material vinílico trenzado en colores rojizos, azules y
tierras hacen de ellas el sitio ideal para disfrutar de
unas vacaciones en familia. En las paredes, grabados con
motivos abstractos de Carmucho y Chicharro, y algunas
escenas taurinas de Gardenas.
La amplitud de los salones y el comedor, más el edificio
anexo diseñado especialmente para celebrar reuniones de
empresa y banquetes, configuran una oferta excepcional
de viajes de negocios, apoyada por el nivel de servicios
que ofrece el Parador y la dotación de medios
audiovisuales de última generación.
|