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No es tiempo de volar
Parece que no es tiempo de viajar en avión. La
imagen de las compañías aéreas ha caído en picado en la época estival. La
situación ya venía de largo y sólo era cuestión de tiempo toparse con la gota
que colmase el vaso.
Las once aerolíneas expedientadas por la Generalitat de Cataluña y la Comunidad
de Madrid, el escándalo de Ryanair con las agencias de viajes online y el
trágico accidente del vuelo de Spanair han promovido las quejas y el descontento
de los consumidores.
El
declive de Spanair
La
aerolínea ya se encontraba atravesando un período de inestabilidad económica
bastante considerable y el siniestro en Barajas no ha hecho sino agravar la mala
percepción proyectada a los usuarios.
Para paliar sus pérdidas económicas la empresa había decidido despedir a 1.100
trabajadores a lo que los sindicatos habían respondido con la denuncia de cierto
desorden. Por añadido, la propietaria, SAS, ha intentado vender esta filial en
los últimos meses.
A esto se suman los nada esclarecidos entresijos de las causas del accidente:
las anomalías detectadas por el propio piloto que le hicieron dar la vuelta, el
hecho de que el modelo de avión, un MD-82, estuviese entre los candidatos para
ser retirado de la circulación por obsoleto y sobre todo la falta de respuestas
por parte de su directiva.
"No queremos entrar a valorar las causas del accidente, porque es algo que tiene
que determinar el equipo de investigación y queremos evitar confusiones y
especulaciones", fue la respuesta de Javier Mendoza, subdirector de
Spanair,
a la pregunta sobre si el aparato cumplía las condiciones de seguridad
necesarias para poder volar. Ante la pregunta formulada por un periodista
durante la rueda de prensa que tuvo lugar en Madrid para explicar la naturaleza
de los acontecimientos, esta evasiva no fue el único momento de tensión vivido.
Spanair se defiende alegando que ha puesto a disposición de las familias un
equipo humano de 500 personas y que este apoyo humano se complementará con apoyo
económico. A pesar de la buena voluntad y las condolencias, la cancelación de
vuelos con la compañía a día de hoy es ya un hecho. Difícil lo van a tener desde
Spanair para recuperar su credibilidad.
Ryanair y los
vuelos baratos
La
compañía aérea irlandesa decidió anular los billetes que no habían sido
adquiridos a través de su propia web a partir del día 25 de agosto. ¿El motivo?
La denuncia contra las agencias online de viajes Rumbo, eDreams y Atrápalo a las
que acusaba de gravar los precios marcados por ellos mismos de manera
injustificada.
Las agencias, ni cortas ni perezosas, han decidido cambiar las tornas y ser
ellas las que emprendan acciones legales contra
Ryanair.
Éstas cuentan con el apoyo de las asociaciones de consumidores, que siempre son
los más damnificados con esta clase de prácticas empresariales y con el alegato
de la Asociación Española de Correo Electrónico
(AECEM)
instando a su condena.
"Ryanair no puede penalizar a los consumidores españoles que han comprado un
billete de avión mediante páginas web de comercio electrónico españolas. La
actitud de Ryanair al querer impedir que empresas españolas desarrollen una
actividad completamente legal a través de internet ha de ser denunciada y las
autoridades no pueden quedarse paradas. Es necesario alcanzar un acuerdo de
forma pronta y eficaz entre las partes implicadas que resuelva esta situación
sin que se causen mayores perjuicios a los consumidores y las agencias de viajes
online puedan continuar ofertando el mejor catálogo de viajes", fueron las
palabras del presidente de la AECEM, Martí Manent en un comunicado enviado a la
prensa. En él también pedía a las autoridades competentes que tomasen medidas
legales. Y en este caso, como en el anterior, aun está por descubrirse el final
de la historia.
Más problemas de las low cost
Billetes
baratos, pero, ¿a qué precio? La mayoría de las compañías aéreas, de supuesto
bajo coste, en realidad luego se dedican a cobrar extras para rentabilizar tanta
oferta. Es decir, ese saldo de vuelo irá incrementando su precio por coste de
equipaje o cualquier otra cosa; por supuesto sin previo aviso. ¿Y qué nombre
puede recibir esta práctica sino publicidad engañosa? Por ello las autoridades
están empezando a hacerse eco de la injusta situación que supone para los
pasajeros y han decidido emprender algunas medidas.
La Dirección General de Consumo de la Comunidad de Madrid está investigando a
Aerlingus, BmiBaby, Easyjet, Jet2, Ryanair y Germanwings por seguir cobrando por
el equipaje a sabiendas de la denuncia que la Unión de Consumidores de España (UCE)
ha puesto contra ellas. Por su parte la Agencia de Consumo Catalana está
haciendo lo propio con Wizzair, Flyglopespan, Skyeurope, Sterling y Vueling. UCE
también ha tomado medidas contra Thomsonfly ante la Dirección General de
Comercio y Consumo de la Generalitat.
De momento están bajo vigilancia, pero puede que si no se enmiendan corran la
misma suerte que su homóloga Air Comet. Ésta, perteneciente al Grupo Marsans, ha
sido sancionada con 3.500 euros, por ofrecer vuelos a un precio inferior al
real. Fíense.
UE: Las ofertas engañosas se van a acabar
La
Unión Europea quiere acabar también con estas prácticas publicitarias dudosas y
ha lanzado una normativa, pendiente de ser aprobada por el Consejo, que
obligaría a las aerolíneas europeas a informar sobre el precio final real de sus
ofertas de vuelo, tanto en sus anuncios como online.
El precio anunciado deberá incluir todas las tasas e impuestos finales. La UE
pretende así facilitar al consumidor su elección en la selva de ofertas
equívocas de vuelos "baratos".

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